Una mejora y unas cuantas dudas

A una semana del comienzo del Rugby Championship, Los Pumas mejoraron un tanto con respecto a su presentación en Vélez y pudieron quedarse con el triunfo. La victoria 31 a 17 por sobre el Stade Français es casi una estadística inerte, lo verdaderamente importante son las dudas que se generaron a partir de la actuación argentina y algunas respuestas que surgieron a los interrogantes se habían gestado hace siete días.


El principal problema que dejó la noche santafesina tuvo su origen en los primeros 120 segundos. Producto de un tackle tremendo de Pascal Pape, Agustín Creevy tuvo que dejar la cancha con un par de costillas fracturadas y un mínimo de tres semanas de recuperación. Su reemplazante volvió a ser Eusebio Guiñazú, de buena serie ante los franceses, sobre todo en el aporte principal que puede hacerle al juego puma: la claridad en los lanzamientos en la hilera y un buen scrum, que permiten obtener pelotas de calidad.

En cuanto al juego, hubo un primer tiempo de dominio argentino sin demasiado punch para lastimar seriamente la defensa francesa en los últimos metros de la cancha. La pelota fue casi monopolizada por el equipo de celeste. Una de las pocas excepciones fue el try de Felipe Contepomi, apoyado por Hugo Boneval. A partir de esa maniobra de balón recuperado por el ex capitán nacional, se gestó un gran try que incluyó un pase de revés para iniciar la carrera de toda la cancha que terminaría con Boneval ganándole en velocidad a Camacho. Los Pumas retomaron la delantera con un try de Carizza, producto del juego corto en la zona de fuego. Así al intermedio nos fuimos con los locales en ventaja por 14 a 7.

El peor momento de los de Phelan se vió en el primer rato de la segunda mitad. Con un Warmick incisivo y el muy buen ingreso de Paul Williams, los huecos en la defensa puma empezaron a hacerse moneda corriente. En esos primeros minutos de la última parte del cotejo hubo un buen try de Williams para que su equipo pasara al frente por 17 a 14. Enseguida empató Juan Hernández con un nuevo penal. Partido igualado en 17 a falta de 15 minutos para el final. Dominio del juego compartido y varios fantasmas de una nueva derrota dando vueltas por Colón.

Para ese entonces abundaban las modificaciones y en ese aspecto Argentina terminó sacando ventajas. En primer término porque salieron los mejores del conjunto parisino, Parisse y Contepomi incluidos. En segundo término, porque si Los Pumas quieren mejorar la faceta ofensiva no pueden dejar afuera a Juan Imhoff y Martín Landajo. El medio scrum le imprimió otro ritmo a los movimientos de su equipo, más rápido y explosivo. A esa velocidad tampoco se equivocó al pasar la pelota, ni técnica ni tácticamente. El wing es el jugador nacional que más metros es capaz de ganar con la ovalada en su poder. Además cuenta con una capacidad de definición superior a cualquiera de la de sus compañeros. Cada vez que el ex Duendes agarra la pelota, en su cabeza, el único destino que se traza es el ingoal.

Con esos ingresos positivos (en este rubro caben también Fernández y Senatore), Los Pumas vieron la via para establecer las aparentes diferencias jerárquicas entre uno y otro. Los últimos diez minutos fueron sin dudas los mejores del ganador y los que le permitieron adquirir tal mote.

La primera distancia la anotó Agulla, en lo que fue una jugada tan sencilla de pensar como compleja de realizar: los fowards obteniendo una pelota clara a 30 metros de la meta, el medio abriendo rápido, los backs corriendo para adelante, pasando la pelota sobre la marca y haciendo que sobre el wing contra la punta. El manual hecho try. El último ensayo argentino nació de un scrum en cinco yardas y de una sorpresiva aparición de Imhoff por el canal del apertura, para quebrar dos marcar y volar en palomita. Tras 70 minutos de paridad, el cotejo se terminó de definir en esas dos jugadas cercanas al epílogo.

La noche santafesina dejó tantas cosas en el debe como en el haber. La mejoría en el juego estuvo, al igual que las intenciones de ser un equipo ofensivo. Los fowards en su conjunto tuvieron un partido más que aceptable, con la obtención de la pelota y el maul (en ataque y en defensa) como puntos sobresalientes. Los rendimientos de los relevos también se ubican entre los aspectos positivos.

En lo negativo se destaca la lesión de Creevy. Al equipo nacional le costará reemplazar al hooker, a pesar del buen nivel de Guiñazú en esta serie. También quedan a corregir las lateralizaciones del juego sin jugadores que lastimen con seriedad la defensa adversaria.

El rumbo está indefectiblemente marcado y casi todas las cartas están arriba de la mesa. En unas semanas comprobaremos si Santa Fe volvió a traer la suerte de 2007. Aunque sabemos, que esta vez, la historia será diferente.

(Por Federico Romagnoli)

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